LA COCIENCIA TIENE LA EXTRAÑA COSTUMBRE DE LLEGAR DISFRAZADA DE UN ENCUENTRO DESCONOCIDO
A veces, el impacto menos esperado llega desde la dirección más inesperada. Tú, que apenas me conoces, tocaste fibras profundamente enterradas. Con un par de comentarios me hiciste consciente de verdades personales que, muchas veces, prefiero archivar antes que mirar de frente. Ahora mismo estoy lidiando con las secuelas de esas palabras. Tengo la cabeza a mil, el cuerpo pasándome la factura de no saber si vomitar todo esto que llevo emocionalmente por dentro o seguir tragándolo, con ese sabor tan peculiar que deja el reconocer una verdad y, por fin, darse el permiso de escupirla. Me invade un cansancio de esos que desconectan, que dispersan, que obligan a quedarse inmóvil mientras la mente intenta procesar las mil ideas que aparecen al mismo tiempo. Es extraño cómo un extraño —tú—, después de tan poco tiempo, llega y, sin tocar la puerta, se escurre por las ventanas, las rendijas y las grietas de mi mundo para mover cajas que supuestamente estaban ordenadas, cerradas y archivadas, esp...
