LA SERIE BAJO SOSPECHA: CRÓNICA DE CÓMO UNA MALA COMUNICACIÓN INCENDIÓ LA CONFIANZA DE LOS BOLIVIANOS

El 27 de febrero, el estruendo de un Hércules cayendo en El Alto no solo marcó una tragedia aérea; fue el inicio de un incendio financiero que hoy quema los bolsillos de miles de bolivianos. Lo que debió ser un manejo de crisis rápido y eficiente se convirtió en un laberinto de contradicciones donde la palabra oficial terminó valiendo menos que un billete chamuscado. Entre amenazas de cárcel y aplicaciones móviles que nadie usa en medio del caos de la feria 16 de Julio, el Gobierno logró lo impensable: que el ciudadano común le tenga miedo a su propio dinero. Esta es la crónica de cómo el 'pecado original' de un dato erróneo rompió el cristal de la confianza, dejando a la Serie B como la 'apestada' de nuestra economía.

𝐄𝐥 "𝐏𝐞𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐎𝐫𝐢𝐠𝐢𝐧𝐚𝐥": 𝐃𝐚𝐭𝐨 𝐞𝐫𝐫𝐨́𝐧𝐞𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐭𝐞𝐠𝐢𝐚

Apenas el humo del Hércules se dispersaba, el Ministerio de Defensa lanzó la primera piedra de la confusión. En un intento desesperado por frenar a la multitud que recogía billetes entre los escombros, asegurando que el dinero "no tenía serie ni valor legal".

Fue un "engaño" táctico que salió caro. Horas después, el Banco Central de Bolivia (BCB) tuvo que salir a desmentir o aclarar: los billetes sí tenían serie, eran de la Serie B y eran parte de un cargamento oficial. En ese instante, la semilla de la duda fue plantada: ¿A quién le cree el ciudadano si el Gobierno dice una cosa y el Banco Central otra?

𝑫𝒆 𝒍𝒂 𝒕𝒓𝒂𝒈𝒆𝒅𝒊𝒂 𝒂𝒍 "𝑻𝒆𝒓𝒓𝒐𝒓𝒊𝒔𝒎𝒐 𝑴𝒐𝒏𝒆𝒕𝒂𝒓𝒊𝒐"

La bola de nieve creció cuando un viceministro de gobierno decidió que la solución no era informar, sino etiquetar como "delincuentes" a quienes portaran billetes de la serie accidentada y así un pedazo de papel moneda se convirtió en prueba de un accidente y luego delito.

El resultado fue inmediato y devastador para la economía de a píe:

-El chofer de minibús dejó de recibir la Serie B para no tener problemas con la Policía.

-La casera del mercado prefirió perder una venta antes que arriesgarse a que el banco le perfore su capital.

-El ciudadano común se vio atrapado en un laberinto: tiene dinero legal, pero nadie se lo acepta.

𝐄𝐥 "𝐃𝐢𝐯𝐨𝐫𝐜𝐢𝐨" 𝐝𝐞 𝐕𝐨𝐜𝐞𝐫𝐢́𝐚 𝐲 𝐔𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐂𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐜𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧

El análisis crítico es claro: hubo una desconexión total de vocería. Ministerio de defensa intentaba disuadir el saqueo con dato erróneo, policía amenazaba con la cárcel, el BCB intentaba sin éxito calmar las aguas con tecnicismos y aplicaciones móviles que la mitad del país no sabe o no puede usar.

Al parecer se olvidaron un detalle básico de la comunicación de crisis: en el mercado no hay wifi para verificar series. En la feria de la 16 de Julio, la única aplicación que vale es la confianza, y esa se rompió cuando salieron diversas declaraciones contradictorias entre sí.

1.- La "Serie Apestada": La Serie B ha pasado a ser la peste del circulante.

2.- Colapso en ventanillas: El BCB está pagando el precio de su mala política o manejo de crisis comunicacional con filas interminables de personas que solo quieren "cambiar el problema" por billetes de series viejas y ahora en las ultimas horas el BCB suspende el cambio de los billetes.

3.- Informalidad defensiva: El comercio informal, motor de Bolivia, ha creado su propia regla: "Por si acaso, Serie B no".

𝐄𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐥𝐮𝐬𝐢𝐨́𝐧: accidente del Hércules fue una fatalidad pero la crisis del billete fue una construcción burocrática de un mal manejo de crisis comunicacional. A algunas autoridades se les olvido que la moneda no solo se respalda con oro y reservas, sino con la palabra de quienes la emiten. Y hoy, esa palabra vale menos que un billete quemado en El Alto.

Para revertir un desastre de confianza de esta magnitud, la comunicación no debe ser defensiva ni acusadora o amenazante, sino empática y facilitadora. Aquí una propuesta que podría disminuir en mucho el efecto actual.

El error fundamental fue tratar al ciudadano como un sospechoso en lugar de tratarlo como un usuario. Una comunicación no experta, pero por lo menos con experiencia habría seguido algunos o todos estos pilares:

𝟏.𝐕𝐨𝐜𝐞𝐫𝐢́𝐚 𝐔́𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐲 𝐓𝐞́𝐜𝐧𝐢𝐜𝐚 (𝐀𝐝𝐢𝐨́𝐬 𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚𝐝𝐢𝐜𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬)

El Error: Defensa desinformó diciendo que no había series y policía amenazó con la cárcel.

La Solución: Centralizar la información en el BCB desde el minuto uno. El ministerio de defensa debió limitarse a la tragedia humana y la policía a la seguridad perimetral, dejando que el BCB explicara la situación monetaria con honestidad: "Hay billetes circulando que han sido inhabilitados, aquí les enseñamos cómo identificarlos sin miedo".

2.𝑫𝒆 𝒍𝒂 "𝑨𝒎𝒆𝒏𝒂𝒛𝒂" 𝒂𝒍 "𝑪𝒂𝒏𝒋𝒆 𝑨𝒎𝒊𝒈𝒂𝒃𝒍𝒆"

El Error. Advertir con procesos judiciales a quienes tuvieran un billete de la Serie B.

La Solución: Implementar Puntos de Canje Inmediato en lugares estratégicos (estaciones de Mi Teleférico, plazas principales y ferias). En lugar de perseguir, el mensaje debía ser: "Si tienes un billete sospechoso del accidente, ven y cámbialo por uno nuevo sin preguntas ni multas". Esto saca el dinero "sucio" de circulación sin castigar al ciudadano que lo recibió de buena fe.

𝟑.𝐄𝐝𝐮𝐜𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐕𝐢𝐬𝐮𝐚𝐥, 𝐧𝐨 𝐃𝐢𝐠𝐢𝐭𝐚𝐥

El Error: Lanzar una App que nadie usa en medio de un mercado ruidoso.

La Solución: Campaña masiva de "Los 3 pasos de la Serie B" con cartelería física en cada puesto de venta.

Uso de infografías simples: "Si el número de serie empieza con X, es legal. Si empieza con Y, cámbialo en el banco".

Distribución de cartillas físicas a los sindicatos de transportistas y gremiales.

𝐏𝐥𝐚𝐧 𝐝𝐞 𝐑𝐞𝐬𝐜𝐚𝐭𝐞 𝐀𝐜𝐭𝐮𝐚𝐥: ¿𝐂𝐨́𝐦𝐨 𝐫𝐞𝐜𝐮𝐩𝐞𝐫𝐚𝐫 𝐥𝐚 𝐒𝐞𝐫𝐢𝐞 𝐁?

Para que el comercio vuelva a aceptar estos billetes, el Gobierno podría ejecutar un "Plan de Limpieza de Imagen":

Paso A: El "Sello de Garantía" en Mercados

El BCB puede desplegar brigadas móviles a los mercados populares (La Huyustus, la 16 de Julio, el Abasto) para verificar billetes en el sitio y colocar un distintivo en los puestos de venta que diga: "Aquí aceptamos Serie B – Verificada por el BCB". Esto traslada la autoridad al vendedor y genera confianza en el comprador.

Paso B: Incentivos al Depósito

Acordar con la banca privada que no se cobre comisión ni se pongan trabas a los depósitos masivos de la Serie B. El mensaje podría ser: "Bancos, reciban todo; nosotros (BCB) nos encargamos del filtro interno". El ciudadano no debe pagar el costo de la fiscalización.

Paso C: Campaña de "Normalización"

Lanzar spots donde figuras de confianza realicen transacciones cotidianas con la Serie B.

Eslogan sugerido: "Serie B: Tan legal como tu trabajo, tan seguro como tu esfuerzo".

𝐀𝐧𝐚́𝐥𝐢𝐬𝐢𝐬 𝐟𝐢𝐧𝐚𝐥: La confianza es un cristal: se rompe en un segundo y tarda años en pegarse. Si el gobierno no actúa rápido con una campaña de certeza, la Serie B podría terminar siendo una moneda "fantasma" que solo servirá para pagar impuestos, pero no para comprar el pan.

𝑷𝑫: Nadie me pidió
este análisis ni el plan de acción propuesto; surge de la libertad de opinión y de una pasión intacta por la comunicación, profesión que ejercí durante más de 13 años. Estas líneas no buscan atacar a instituciones ni a personas, sino ser un aporte constructivo desde la mirada de quien recorrió las calles haciendo periodismo y hoy anhela expresarse con total independencia, sin temor a la censura.

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